martes, 21 de julio de 2009

Lo difícil de Amar con libertad.


El término amor libre, también conocido como unión libre o unión de hecho, surge a finales del siglo XIX y forma parte de la ideología del anarquismo, aunque también tuvo defensores anteriores y posteriores que no se identificaron con esa ideología. Según la concepción anarquista, todo acuerdo libre entre personas adultas es un compromiso legítimo que debe ser respetado por quienes lo suscriben así como por terceros, por lo tanto las relaciones sentimentales y/o sexuales no necesitan ningún permiso o autorización expresa del Estado, ni ningún compromiso religioso.

La libertad del amor libre se fundamenta en la soberanía individual y la asociación voluntaria, por lo que además de la unión libre incluye:

.La elección libre de pareja.
.El ejercicio del placer sexual.
.La camaradería afectiva.
.Respeto y sinceridad entre ambas partes.

Los sexos se atraen mutuamente, se buscan naturalmente, normalmente: este es el hecho original, primordial, la base fundamental de las relaciones entre las dos mitades del género humano. Por otro lado, es una locura querer reducir el amor a una ecuación o limitarlo a una forma única de expresión. Aquellos que lo intentaron se dieron cuenta bien pronto de que habían equivocado el camino. La experiencia amorosa no conoce fronteras. Varía de individuo a individuo.

Émile Armand; La vida sensual, la camaradería amorosa
En la actualidad se encuentra promovido, pero no exclusivamente, en sectores libertarios e, históricamente, también se puede encontrar en concepciones liberales, feministas y socialistas, entre otras. En los años 1950 y años 1960 se asoció con la contracultura, y, en particular, en los años 1950 y años 1960, con la Generación Beat y con el movimiento hippie.

Un concepto revolucionario.
Esta concepción choca totalmente con la estructura del Derecho civil convencional, es decir con el matrimonio de orden público, porque se considera que éste no es otra cosa que un contrato que se realiza para establecer derechos y obligaciones por parte de un tercero; pero el amor libre rechaza esta figura jurídica ya que considera que el amor es un compromiso mutuo o un contrato voluntario entre las partes en que son estas las que exclusivamente establecen sus propios derechos y obligaciones, sin injerencia de la Iglesia y sin regulación del Estado. Frente al derecho estatal o público el amor libre antepone el derecho conmutativo y privado, es decir determinado particular y libremente entre las partes.

Ciertas desilusiones y ciertos disgustos serían ahorrados si algunos hechos de la vida, en vez de ser considerados definitivos, aparecieran como temporales, modificables, revisables: esencialmente variables. Esto que se acepta ya desde el punto de vista científico, intelectual, desde todos los puntos de vista, no sabemos por qué no se puede aceptar desde el punto de vista sentimental, afectivo o sexual.
Émile Armand

Confusiones y prejuicios.
El amor libre ha llegado a confundirse muchas veces con la ausencia de cualquier responsabilidad o compromiso en el amor y en las relaciones sexuales. Lo que se enfatiza en las diferentes concepciones de amor libre es que las relaciones amorosas y/o sexuales deben ser libres y por tanto responsables, es decir tomadas en un estado de conciencia.

En unos casos designa una forma de convivencia voluntaria basada en la sinceridad y el respeto mutuos, ya se trate de una relación a corto o a largo plazo.
El encuentro sexual ocasional, siempre que sea consensuado y responsable también encaja dentro de esta visión.
Consideremos una visión anarquista sobre el tema:

Contra el matrimonio por compulsión hemos levantado la bandera de la unión libre. Estamos convencidos de que al abolir el matrimonio religioso, civil y jurídico, restauramos la vida, la realidad y la moralidad del matrimonio natural basado exclusivamente sobre el respeto humano y la libertad de dos personas: un hombre y una mujer que se aman. Estamos convencidos de que al reconocer la libertad de ambos cónyuges a separarse cuando lo deseen, sin necesidad de pedir el permiso de nadie para ello - y al negar de la misma forma la necesidad de cualquier permiso para unirse en matrimonio, y rechazar en general la interferencia de cualquier autoridad en esta unión - los unimos más el uno al otro. Y estamos convencidos también, de que cuando ya no exista entre nosotros el poder coercitivo del Estado para forzar a los individuos, asociaciones, comunas, provincias y regiones a convivir en contra de su voluntad, habrá entre todos una unión mucho más estrecha, una unidad más viva, real y poderosa que la impuesta por el aplastante poder estatal. Mijaíl Bakunin; La mujer, el matrimonio y la familia

Amor libre, promiscuidad y celibato.
Por otro lado el amor libre ha sido identificado erróneamente con la promiscuidad. Este prejuicio ha existido desde el siglo XIX cuando era defendido por liberales, anarquistas y marxistas y gente dentro de la bohemia o círculos artísticos de vanguardia. Hace algunas décadas este prejuicio se renovó asociado con la consigna del movimiento hippie del "amor libre" que solía juntar confusamente en un mismo grupo la promiscuidad de la moda juvenil con los encuentros sexuales libres responsables, eso sumado a los comportamientos que se les han atribuido a los hippies en el imaginario o estereotipo popular.

Cuando los (anarquistas) reivindican la libertad sexual, ¿qué quieren decir? ¿Es la “libertad de la violación” o de la depravación que reclaman? ¿Aspiran al exterminio del sentimiento en materia amorosa, a la desaparición de la ternura o del afecto? ¿Glorifican, acaso, la promiscuidad inconsciente o la satisfacción bestialmente sexual? No, cuando reclaman libertad sexual quieren sencillamente que todo individuo pueda disponer a su antojo y durante todas las circunstancias de su vida sexual -según el temperamento, sentimiento o razón propias-. Atención: su vida sexual, que no implica la de los otros. No reclaman, tampoco, una libertad sexual ajena a la educación sexual. Creen por el contrario que, gradualmente, en el período que precede a la pubertad, el ser humano no debe ignorar nada de lo que concierne a la vida sexual -en otras palabras: la atracción ineluctable de los sexos-, sea considerada desde el punto de vista sentimental, emocional o fisiológico.
Émile Armand

Por otro lado el amor libre tampoco niega la opción personal de comportamientos que pudieran ser vistos por otros como de promiscuidad siempre que la persona que entre en ese comportamiento tenga sus contactos con otras personas dentro de marcos del respeto a la libre elección de los otros. En resumen, los partidarios del amor libre incluyen la promiscuidad como posibilidad legítima y hasta ven con respeto la libre decisión hacia el celibato o conductas austeras.

Las concepciones revolucionarias enmarcaban al amor libre como algo necesario dentro del cambio social de diversas formas. Las posiciones de amor libre han sido especialmente defendidas dentro del anarquismo y en algún grado en el liberalismo y el socialismo por mujeres feministas aunque también por muchos hombres. Esto no debe dejar de tomar en cuenta como personas más conservadoras dentro de estos movimientos tenían los prejuicios de que el amor libre implicaba promiscuidad o distracción de las actividades organizativas por dejarse llevar por los instintos así como por el riesgo de olvidar que la lucha primordial era política.

Dentro del anarquismo se puede destacar los ensayos y la acción de mujeres anarquistas como Emma Goldman o Voltairine de Cleyre. Dentro del marxismo están los escritos de Alexandra Kollontai quien fuera una importante dirigente dentro del Partido Bolchevique cuando asumió el poder del estado en la naciente Unión Soviética.

Beatniks, hippies, feministas y LGBT
Esta concepción de las relaciones amorosas tuvo cierta influencia sobre la generación beat, en los años 1950, y sobre el movimiento hippie y subculturas. Es así como, en algunos círculos, el concepto de amor libre se ha llegado a asociar principalmente a los hippies aunque éste haya existido desde hace mucho tiempo antes. Igualmente fue desarrollado por el feminismo de fines del siglo XIX y principios del siglo XX y retomado por el movimiento feminista en la década de los sesenta. También esto ocurrió en sectores de los movimientos a favor de los derechos de los gays, lesbianas, transgéneros y bisexuales.

En el siglo XIX fueron influyentes en las visiones sobre el amor libre, los escritos de personas gay como el socialista Edward Carpenter así como los del anarquista escocés John Henry Mackay los cuales defendían especialmente las relaciones amorosas y sexuales entre parejas del mismo sexo. En forma más reciente está la defensa del amor libre y de las relaciones entre personas del mismo sexo por parte de Allen Ginsberg, icono de la Generación Beat y del movimiento hippie y así también simpatizante del anarquismo y de la New Left de los años 1960 y figura importante dentro de la defensa de los derechos LGBT en el siglo XX en EEUU.

Fuente:
De Wikipedia, la enciclopedia libre

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡¡¡genial!!! copado blog Andrea