jueves, 15 de abril de 2010

Placer.

Los Hippies buscaban el placer en todos los aspectos de su vida, desde las cosas triviales y cotidianas hasta los grandes proyectos. Esto se argumentaba a favor del derecho al placer, evitando las restricciones de la familia nuclear y el Estado.

El placer puede ser definido como una sensación o sentimiento positivo, agradable o eufórico, que en su forma natural se manifiesta cuando se satisface plenamente alguna necesidad del organismo humano: bebida, en el caso de la sed; comida, en el caso del hambre; descanso (sueño), para la fatiga; diversión (entretenimiento), para el aburrimiento, y conocimientos (científicos o no científicos) o cultura (diferentes tipos de arte) para la ignorancia, la curiosidad y la necesidad de crear y desarrollar el espíritu. La naturaleza suele asociar la sensación de placer con algún beneficio para la especie y la Filosofía lo clasifica entre los tipos posibles de felicidad.

Epicuro.
El filósofo griego Epicuro puso la finalidad de la filosofía en lograr un placer equilibrado en todas sus formas en esta vida, no sólo físico, sino intelectual y emocional, y su filosofía, propia de la mentalidad mediterránea, tuvo numerosos adeptos en el ámbito pagano antes de la llegada del Cristianismo, que consideró la felicidad en este mundo como posible, pero relativa, a causa de un sentimiento de culpa original por la búsqueda de placer; el placer verdadro y pleno se sitúa, según Santo Tomás de Aquino, en una vida ultraterrena, en un nivel espiritual próximo al psicológico, en una gratificación sobrenatural trascendente.

Placer y dolor.
Generalmente, se considera que los conceptos de placer y dolor son opuestos porque se presupone que, si hay placer, no puede existir dolor y viceversa. Pero también es hecho establecido, aunque por la mayoría considerado inmoral, que se puede llegar a sentir placer haciendo daño a otras personas o a animales y cosas (el llamado sadismo) o contemplando como sufren (lo que los alemanes denominan con la palabra Schadenfreude); inversamente, se puede obtener placer al sentir dolor en el caso del masoquismo.

Asimismo, cuando se produce dolor, en mayor o menor medida se producen endorfinas que contrarrestan parte del dolor, en algún caso completamente. Por otra parte, el abuso reiterado de los placeres puede alienar, exclusivizar y mecanizar la conciencia, humana causando diversos trastornos compulsivos de la conducta, como la ludopatía o las adicciones (la drogodependencia, el alcoholismo, el tabaquismo) o la ingesta compulsiva de alimentos.

Bioquímica del placer.
Desde el punto de vista de la biología, algunas sustancias que genera el cuerpo durante el placer son:
• dopamina,
• endorfinas,
• oxitocina,
• serotonina.

En ocasiones, el individuo puede haberse acostumbrado a este tipo de sustancias generadas de forma natural. El cerebro ha creado enlaces neuronales que provocan en el individuo una merma en el impacto de la sensación placentera (por esta razón, las sensaciones placenteras son más impactantes cuando son novedosas: el cerebro aún no las ha procesado). En consecuencia, el objetivo perseguido no se satisface, generando frustración y/o deseo, justo el efecto contrario al buscado.

Fuente: De Wikipedia, la enciclopedia libre

1 comentario:

cilindros hidraulicos dijo...

Los placeres de la vida :)