jueves, 3 de diciembre de 2009

L.S.D.

La dietilamida de ácido lisérgico, L.S.D -25 es una droga psicodélica semisintética de la familia de la ergolina. Es una de las sustancias psicodélicas más conocidas y potentes. Induce estados alterados de conciencia, comparados en ocasiones con los de la esquizofrenia o la experiencia mística. Coloquialmente, se la conoce como ácido, papel, pepa, tripi o tripa (del inglés trip, viaje).

Su nombre es un germanismo, acrónimo de Lysergsäure-Diethylamid, ‘dietilamida de ácido lisérgico’. Aunque el uso general ha optado por la forma masculina, tendría más sentido hablar de la L.S.D, pues dietilamida es un vocablo femenino. Ha sido utilizada como droga recreativa y enteógeno, así como herramienta para la meditación, la psiconáutica, la creación artística y la psicoterapia.

Origen.
El químico suizo Albert Hofmann sintetizó por vez primera la sustancia en 1938 y en 1943 descubrió sus efectos por accidente durante la recristalización de una muestra de tartrato de L.S.D. El número 25 alude al orden que el científico iba dando a los compuestos que sintetizaba.

Los laboratorios Sandoz presentaron la L.S.D como una droga apta para diversos usos psiquiátricos. Muchos psiquiatras y psicoanalistas de los años 50 y 60 vieron en ella un agente terapéutico muy prometedor. La ilegalización de la L.S.D no pudo frenar su uso creciente entre la juventud estadounidense, pues la experiencia psicodélica se convirtió en uno de los rasgos de identidad del movimiento hippie. El barrio de Haight-Ashbury, en San Francisco, corazón del movimiento, se convirtió en un supermercado psicodélico, «el primer lugar donde se vendió ácido de forma masiva». Buena parte del arte de esa época, etiquetado como hippie, psiquedélico o psicodélico, se inspira en la experiencia de la L.S.D o pretende evocarla. Cuando el movimiento entró en decadencia, también lo hizo el consumo de alucinógenos, que fue perdiendo popularidad, desplazado por los opiáceos. Sucesivos movimientos neopsicodélicos han revitalizado algo su uso, como la subcultura rave, sin alcanzarse en ningún caso los niveles de su época de apogeo.

Sin embargo, el uso extra-medicinal del fármaco ocasionó una tormenta política que llevó a la prohibición de la sustancia, ilegalizando todos sus usos, tanto medicinales como recreativos y espirituales. A pesar de ello, algunos círculos intelectuales siguen considerando que tiene un gran porvenir como sustancia medicinal. Varias organizaciones, como la Fundación Beckley, M.A.P.S., el Heffter Research Institute y la Fundación Albert Hofmann continúan financiando, promoviendo y coordinando la investigación sobre sus usos medicinales.

En 2009, la Fundación Beckley ha emprendido un estudio para explorar los efectos de la L.S.D en la actividad neuronal y su estímulo a la creatividad.

Fuente: De Wikipedia, la enciclopedia libre.

1 comentario:

Anónimo dijo...

que buena historia.